Joel 2:12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

 Definición del Arrepentimiento

El arrepentimiento es cuando estamos en el camino del pecado, y nos fijamos que estamos mal (el punto anterior en este libro), y luego abortamos (de dar la espalda al pecado o abandonar) nuestro propio camino, plan, voluntad, etcétera, para tomar para nosotros mismos la voluntad y camino de Dios. Debemos aclara aquí que el arrepentimiento no es solamente o exclusivamente una muestra externa. No es de ir adelante en un servicio, arrodillarse, orar, y llorar por sus pecados. Esto puede ser como se manifestó el arrepentimiento de una persona (muestras externas que a veces acompañan el arrepentimiento), pero haciendo esto no es de decir que uno se arrepintió o tiene el arrepentimiento. El verdadero arrepentimiento es siempre en el corazón, un cambio en su actitud o disposición hacia tus propios pecados. Se ve el verdadero arrepentimiento por la actitud de la persona y la realidad de que abandona sus pecados, y no regresa fácilmente a ellos.

Una ubicación sobre la relación entre el arrepentimiento y la salvación.

El problema es el pecado, y el remedio es Jesús. Debemos entender que la salvación se trata de rescatarnos del pecado. Esto es un sentido jurídico y en otro sentido real o actual. Legalmente delante de la corte celestial, Jesús pagó todo, y somos libres, pero actualmente tenemos que trabajar duramente con Dios, Jesús, las Escrituras, y el Espíritu Santo para efectuar nuestra santificación, no para irnos al cielo, sino en demostración de la sinceridad de nuestra fe.

Es imposible que una persona verdaderamente salva no entienda esto que está mal que sigue en el pecado después de haber sido salvo por Jesús. Si alguien presume de decir que es salvo, pero vive muy contento en sus pecados, y no busca con energía de quitarlos de su vida, entonces es totalmente afuera (ante bíblico) de lo que Dios presenta qué es la salvación y qué es el ser salvo.

Entonces el arrepentimiento es este concepto del cambio (la conversión Hch. 15:3), que ibas atrás algo equivocado, pero ahora abandonaste esto para seguir otra cosa correcta. La causa de que una persona va al infierno es porque él rehúsa de abandonar su iniquidad.

Jn. 3:19 Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Aparte de esto, Dios nos dice que podamos confiar en que la persona verdaderamente salva, quien debemos tratar como nuestro hermano en la fe, es la persona que se aleja del pecado en su propia vida.

1 Jn. 2:3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientosEl que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en élpero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 

1 Jn. 2:29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

1 Jn. 3:3 todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

1 Jn. 5:3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravososPorque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

La persona salva tiene la marca de que obedece a Dios. Es muy simple, pero es lo más confiable. Somos salvos, redimidos del pecado, y nos juntamos para promover la voluntad de Dios que nos salvó. La persona diciendo que es “hermano”, uno de nosotros, y no respeta esto, no es salvo, y además Dios claramente nos manda de separarnos de aquella persona y identificarle y tratarle como un inconverso. La iglesia de Corintios tuvo un problema con esto y Pablo nos explica este asunto bien.

1 Corintios 5:6 ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.

 Todo esto concuerda con lo que Dios nos enseña sobre la disciplina en la iglesia, si una persona llamándose “hermano,” persiste en pecado (no abandona su pecado, no pelea en contra de su pecado), entonces ni debemos tratarle ni siquiera como un hermano en la fe. Debemos separarnos de él en disciplina por la iglesia y por motivos personales.

El arrepentimiento es necesario para la salvación.

Hch. 17:30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; Lc. 13:5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Ez. 18:27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma.

La persona que es verdaderamente salvo va a tomar su salvación como un remedio de sus pecados. El problema es pecado, el remedio es Jesús. ¿Cuál quieres el problema o el remedio? Entonces tu vida, tus acciones, gustos, y deseos, tus actividades, todo de tu vida debe reflejar realmente este punto. Buscas defender y quedarte en tus pecados, o buscas el remedio de Jesús para tus pecados para identificarles y quitarlas de tu vida. Además de tomar esta actitud hacia el pecado (de huir y rechazarlo), la persona deja de pecar y empieza a vivir como Dios manda. Esto es llamado “justicia” y se marca la persona como un “justo”. De nada más hacer buenas obras no salva, pero la fe verdadera que salva causará la justicia y las buenas obras en la vida de cada persona salva sin excepción. En un caso de error la gente busca que las buenas obras le causan la salvación, y en el caso bíblico, la salvación le causa las buenas obras.

La pregunta que hacemos aquí es esto, entendiendo lo que dijo Jesús y lo que enseña la Biblia, ¿es posible que una persona sea salvo sin tener arrepentimiento en su corazón? La evidencia bíblica nos indica que es imposible. El arrepentimiento es esencial para la verdadera salvación. Muchos evangelistas pretenden de quitar o minimizar el arrepentimiento de su presentación de la salvación para “tener mejores resultados”, pero esto cambio su presentación para que sea “otro evangelio”, y son condenados por Dios, y nada más engañan la gente y la dejan peor.

La necesidad de evidencias dignas de la salvación.

No somos salvos por obras, sino por creer sinceramente en Jesucristo como nuestro Salvador personal. Pero habiendo dicho esto, las obras que son frutos o evidencia de nuestra sinceridad son muy importantes.

Mt. 3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

Hch. 26:20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

Aquí vemos que Dios habla de frutos dignos de arrepentimiento, y que Dios no manda de “hacer” obras dignas de arrepentimiento. ¿Vamos a decir que una persona puede realmente ser salvo cuando su vida no cambia, si anda voluntariamente y con denuedo en el pecado? ¿Esto es lo quela Biblia presenta como debe ser la vida de una persona verdaderamente salva? No.

¿Por qué queremos decir que tal persona es salva? Porque oró una frase (la oración del pecador) y por esta obra es salvo. Entonces ¿una obra salva? Esto es herejía y no es salvación por gracia por medio de la fe. Aquí vemos que la fe salvadora en Jesucristo es presentada en la Biblia de ser algo que cambia la vida, y la vida que no cambia, no es por culpa de Dios sino la persona no es salva, porque no entendió bien, y no quiso.

Ro. 2:5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,

Pablo marcó que las personas aquí faltaban la salvación porque faltaban el arrepentimiento, que es lo mismo de tener dureza del corazón o de ser obstinado, entonces la persona carece la salvación.

Ap. 2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.22 He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.23 Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Aquí Juan habla a la Iglesia de Éfeso (2:5) y la de Tiatira (2:21-23). Con los dos, el elemento de no tener verdadero arrepentimiento es lo que va a causarles de no ir al cielo. Ellos perdieron lo que estaba adentro de su mano para tener.

A veces personas inconversos (sin la salvación) vean a “un cristiano” que vive como el diablo, pecando sin vergüenza. Esto es el opuesto de un testimonio de Cristo. Esto es un tropiezo para que no lleguen a Cristo. Debemos anotar bien que la salvación implica un cambio de pecado (el problema) al Salvador y justicia (el remedio). La justicia es la marca del verdadero salvo. 1 3:5Jn. -9 explica que Jesús vino para quitar el pecado de nuestras vidas, y que no nos engañamos, porque “Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado”. O sea, no son salvos si practican constantemente el pecado y no están peleando contra ello (la actitud de arrepentimiento).

¿Qué es arrepentimiento exactamente entonces? La palabra ha sido traducida por unos, “un simple cambio de mente.” Eso es cierto. Es como si vamos en una carretera para una ciudad, y nos fijamos que hay letreros indicando que adelante es tal otra cuidad, y es en la dirección opuesta. Arrepentimiento en este caso será de bajarse del autobús y tomar otro autobús que va en la otra dirección (que es donde debemos estar yendo). Abortamos totalmente nuestro camino y esfuerzo para tomar otro que es lo correcto.

Ez. 18:21 Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. 30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina

Ez. 33:9 Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida. 11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

El arrepentimiento es algo que el individuo que quiere ser salvo tiene que hacer. Esta cosa no es lo que Dios hace, sino es lo que el individuo hace. También cabe decir que el arrepentimiento es muy ofensivo, porque es simplemente lo que “yo hago está mal”. Hay una ofensa en el evangelio (“tropiezo de la cruz” Gá. 5:11; Ro. 9:33) que simplemente es la necesidad de humillarse, y admitir que uno es pecador (está mal en su camino), y tiene que cambiarse a lo que es la voluntad de Dios.

El arrepentimiento es un cambio de disposición hacia el pecado.

Salmo 34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.

Juan nos ayuda aquí de entender quien es verdaderamente salvo y quien no es salvo aunque la persona puede pretender de ser salvo y de ser hermano.

1 Jn. 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis… en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

1 Jn. 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

1 Jn. 5:3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Entonces el arrepentimiento es una actitud de no practicar el pecado, de no desear pecar, de sentirse mal si se cae en el pecado. Juan nos aclara que aun salvo sí todavía pecamos, porque 1 Jn. 1:8-10 dice esto claramente. No es posible que vivamos sin pecado hasta que entramos en el cielo. Pero la actitud de un cristiano hacia el pecado es muy clara y distinta, el verdadero cristiano odia el pecado y pelea en contra de ello, y él no puede acomodarse con el pecado, le estorba, le molesta, le causa dificultad hasta que se libra de ello. El arrepentimiento es rechazar el pecado como cosa no deseada, como algo que tú no quieres por convicción, que sea parte de tu vida.

Nota: El Arrepentimiento no es cuando lloras sino cuando cambias.

Gracia y Paz.

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