Dignos de su llamamiento

El llamado que hace Dios a cada uno de sus elegidos, es en 1er lugar el más alto y grande privilegio que el hombre puede tener, es para llevar una vida en santidad, en justicia y obediencia al Padre eterno por medio de su hijo Jesucristo. En sí ningún hombre ó mujer es digno de ese llamado, es por ello que cuando Dios nos tiene por dignos de ser escogidos para salvación, debemos entender lo que La Biblia habla al respecto, y la conducta que todo creyente debe mostrar a Dios durante su peregrinaje en ésta vida.

(2 Tesalonicenses. 1.11-12)

1:11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, 1:12 para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Nota: El propósito del llamado en el creyente es mostrar, y exaltar SIEMPRE la gloria de Dios y del Señor Jesucristo en su Iglesia….

1.- El llamado implica un abandono y rendición total al Señorío de Jesucristo.

NOTA: Debemos tener durante la presente enseñanza, el siguiente pasaje siempre en mente.

“Lucas 6:46. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

  1. Un hijo siempre obedece: (Mateo 21.28-31) Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.
  2. Un hijo debe ser disciplinado: (Hebreos 12.6-8)

12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

  1. Un hijo es llamado a Santidad y obediencia.

(1Pe. 1: 2). Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

(Levítico 20:7) Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.

(1 Corintios 1:2). a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:

Advertencia y exhortación de la Palabra de Dios

(Apocalipsis 22:11) El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

2.- Los llamados a formar parte de la Iglesia del Señor debemos romper compromiso con el mundo.

  1. a) El reino de nuestro amado Señor Jesucristo no es de éste mundo.

(Juan 18:36) Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

  1. b) La Iglesia no está llamada a buscar las cosas de éste mundo.
  • La Vida del hombre no es basada en las riquezas que posee.

Lucas 12:15: Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

  • Seremos aborrecidos del mundo por no ser del mundo.

Juan 17:14: Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

  • En Cristo debemos y podemos romper con la amistad del mundo.

Gálatas 6:14: Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

¿Qué nos dice Santiago  4. 1-5?
4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 4:2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 4:5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

  1. El mundo está bajo la autoridad y poder del diablo.

Por supuesto que éste poder y autoridad le son permitidos de parte de Dios temporalmente, pero es una realidad que no podemos evitar.

(1Juan 5:19) Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

(Lucas 4. 5-7) 5. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

  1. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.7. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

NOTA: Según éste versículo si alguien busca obtener las cosas del mundo, se está postrando ante Satanás, ya que para obtener las cosas del mundo hay que postrarse ante él.

  • Nuestro amado Señor Jesucristo contesta ante ésta tentación:

(LUCAS 4:8) Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

3.- Propósito del llamado del padre

  1. a) Heredar Salvación.

(Efesios 1.11-14) En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 1:12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

  1. b) Ser hechos conformes a Cristo. (a la imagen del Hijo de Dios)

(Romanos 8: 29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

  1. c) Obtener el fin de nuestra fe, y su promesa (la vida eterna).

(1 Juan 2:25) Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

 (Romanos 6:22) Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

(1 Pedro 1:9) obteniendo el fin de  vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Conclusión.

Amados tenemos excelentísimas promesas que pertenecen a la vida y a la piedad, no desmayemos, ya que nuestra redención está cerca, el arribo del novio para desposar a la novia está muy cercano. Debemos ser diligentes en atender a la Palabra de Dios y obedecerla, ya que el que no atienda a la voz del Espíritu Santo y se vuelvan a las fábulas y escuchen doctrinas de demonios, se desviaran del camino de la verdad y éstos vendrán a ser desechados. Recibamos la Palabra de Dios, como lo que es, de Dios.

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