Aquellos consiervos que trabajan en el ministerio pastoral sabemos perfectamente que el ministerio es un honor, un privilegio, una gran responsabilidad y una vida desgastante.

1. El privilegio y honor se deben a que por la gracia de Dios nos ha escogido a débiles, comunes y corrientes hombres para cuidar y alimentar a su grey. Es un llamado donde Dios llama, equipa y capacita nuestras vidas para serle útiles en sus manos.

2. La responsabilidad viene al buscar santificarnos y prepararnos cada día para hacer ésta labor lo mejor y eficaz posible. Para ello Dios también por su infinita misericordia levanta hombres y mujeres a nuestro alrededor para sostener nuestros brazos, tal como lo hicieron Hur y Aarón con Moisés.

Es aquí donde nos damos cuenta de la importancia del discipulado y crecimiento, para ser rodeados de buen consejo.

Gracias a Dios por tan grande privilegio.

3. La vida de desgaste viene con el paso del tiempo, donde gracias a Dios nos damos cuenta que la iglesia es de él y por lo tanto descansamos en ello. Por otro lado el desgaste, desánimo y decepción vienen cuando a los ojos de los hombres no cumples con sus expectativas, y esto aunque hagas tu mejor esfuerzo por ayudarles a crecer espiritualmente.

Encontramos en el camino a hermanos y hermanas, débiles en la fe, inmaduros, inconstantes, fluctuantes, perezosos, con los cuales se trabaja e invierte tiempo, animandolos y exhortandolos a seguir. Pero en la mayoría de los casos se convierte en algo desgastante.

Encontramos los que se quejan, los que no se esfuerzan, los que no ponen de su parte, que se sienten o lastiman, que no soportan la exhortación y terminan yéndose. Esto nos duele a los pastores y no por el tiempo invertido sino por la falta de madurez y atención al Consejo de La palabra que recibieron.

Concluyo.

A pesar de todo ésto sólo sabemos que somos igual de débiles y pecadores a los demás y que por la gracia de Dios somos lo que somos y que no dudariamos en volver a decir a Dios que sí al ministerio.

No dejemos que las voces y situaciones que nos rodean apaguen el espíritu y el deseo de servir a nuestro Señor.

Ánimo amados consiervos, por que nuestro galardón será grande en los cielos. No desmayes pues la carrera aunque sea larga promete al final del camino el encuentro maravilloso con nuestro amado Señor Jesucristo.

Dios los bendiga.
#PastorLuisAngeles

Comments

comments

A %d blogueros les gusta esto: