El ¿Dónde estas tú? De Adan.

El ¿Dónde estas tú? De Adan.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Génesis 3:9-10

Esta pregunta que Dios le hace a Adán comúnmente es utilizada para señalar la falta de autoridad o responsabilidad que Adán no tuvo cuando Eva pecó y lo llevo a el mismo a pecar, y es cierto.

Pero nunca vemos la otra cara de la moneda y es la misericordia de Dios. Pues en esta frase vemos de manera intrínseca el amor y bondad de la redención.

Adán se encontraba confundido, experimentando algo que nunca había sentido mientras su perfecta relación con Dios existía, y era EL TEMOR.

Recordemos que en el edén se da el 1er sacrificio con derramamiento de sangre por expiación del pecado con las pieles Que Dios utilizó para cubrir sus cuerpos desnudos, siendo sombra o tipo de lo que Jesucristo haría después con su sacrificio en la cruz.

Por lo tanto cuando Adán se encontraba en esta lamentable situación lo vemos escondido y avergonzado, pero también temeroso y confundido, es entonces cuando viene la voz de Dios llamándolo: ¿Dónde estas tú?

Por supuesto Dios sabía donde estaba Adán, pero Dios lo llamó para que saliera de su estado de vergüenza y confusión, y viniera al Señor reconociendo su desobediencia (pecado) para ser restaurado y sanado.

Aplicación para nosotros
Dios a sus hijos nunca los dejará en la vergüenza del pecado, sino que los llamará a la restauración por medio del arrepentimiento.

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Romanos 2:4

En Cristo.

Aparta mis ojos de ver vanidades

«Aparta mis ojos de ver vanidades.»
Salmo 119:37a

“El pecado entra en la mente por el ojo, y es todavía una puerta predilecta para que entren las seducciones de Satanás. El pecado es vanidad; la ganancia injusta es vanidad; el engreimiento es vanidad; y todo lo que no es de Dios entra bajo el mismo título. De esto hemos de apartarnos.”
— Charles Spurgeon

“Tus ojos, como compuertas para derramar lágrimas, no deberían ser puertas o ventanas para dejar entrar los deseos carnales. Un ojo descuidado es indicación de un corazón sin gracia. Recuerda, todo el mundo pereció por un no cerrar los ojos a la tentación. El ojo de un creyente debería ser como los girasoles, sólo se abren a los rayos del sol.”
— William Secker

“El que teme quemarse debe evitar jugar con fuego; el que teme ahogarse debe mantenerse lejos del agua profunda. El que teme la plaga, no debe ir a una casa infectada. Podrán evitar el pecado los que se ofrecen a las oportunidades del mismo?”
—J. Caryl

Citados en el libro “El Tesoro de David ”, Charles Spurgeon, p. 564.