Descuidar la reunión con el pueblo de Dios es un signo de orgullo desbordante y descarado. De alguna forma has determinado que, o bien los dones que Dios ha dado a los otros no tienen consecuencias reales para ti, o que tu tienes tantos dones que puedes sobrevivir sin ellos. La realidad, por supuesto, es que Dios ha hecho que los cristianos florezcan y sobrevivan solo en comunidad. Los cristianos solitarios son cristianos muertos.

Dios te ha hecho parte de un cuerpo, y necesitas el resto de ese cuerpo para funcionar bien. Cuando descuidas el reunirte con el pueblo de Dios, te niegas a ti mismo los dones que Él les ha dado a ellos, dones que le dan gloria a Dios cuando ellos los usan para tu bien.

En esos momentos donde simplemente parece demasiado difícil ser parte de una iglesia local, y en esos momentos donde descuidar la iglesia parece tan atractivo, estás olvidando lo que llevas y lo que necesitas. Por supuesto, también has descuidado el considerar cuánto necesitas la predicación de la Palabra de Dios y la celebración de la Cena del Señor, y el testimonio de los bautismos, y otros medios hermosos y ordinarios de gracia que Dios dispensa a través de la iglesia congregada. Pero primero has olvidado que eres parte de un cuerpo, un cuerpo que necesitas, y un cuerpo que te necesita a ti.

Tim Challies
#SendasAntiguasTulancingo

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