Es más fácil justificar nuestra pereza y falta de compromiso con Dios culpando al pastor, que tomando nuestra responsabilidad de arrepentirnos y obedecer a Dios por medio del Consejo dado por el mismo pastor al que culpamos de nuestra situación.

Decimos cosas como:

El pastor no tiene tiempo para mi.
Al pastor no le importan mis problemas.
Al pastor sólo le caen bien algunos
El pastor no me contesta
El pastor no está cuando lo necesito.

Y no nos detenemos a pensar que:

El pastor es un ser humano
El pastor también tiene problemas
El pastor también quiere que alguien lo escuche
El pastor tiene familia y necesita dedicarles tiempo
El pastor necesita a Dios al igual que todos
El pastor tiene la misma responsabilidad y obligación de congregarse que todos.
El pastor también se cansa y enferma.

No culpemos al pastor de nuestra tibieza, vida doble, pereza y falta de compromiso.

Por que no mejor nos unimos a orar por los pastores, y por toda la iglesia, pues todos somos polvo, somos débiles en manos del único Dios todopoderoso capaz de cambiar y restaurarlo todo.

Ora por tu pastor, pregunta en que puedes ayudarle. El siempre ora por ti, y aunque no tengas su tiempo como quisieras, el se preocupa sinceramente por la iglesia.

Gracia y Paz
#SendasAntiguasTulancingo

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