Introducción:

La historia es la testigo de todos los eventos que enmarcan y marcan a la humanidad desde el principio. Ella es la que nos enseña y nos recuerda los eventos y sucesos verídicos más importantes. Algunos de ellos un tanto irrelevantes, mas por importancia en el tiempo de su suceso quedaron registradas, y otras como guerras, enfermedades, calamidades, desastres naturales, invento de la luz eléctrica, la imprenta, el avance de la medicina, de la ciencia, e incluso la creación y la caída del hombre en el Edén. Todos éstos eventos que han sido registrados en la mente y en el corazón del hombre. Pero en medio de tantos sucesos buenos y malos, hubo uno, un evento totalmente distinguible de todo los demás en la historia, sean eventos pasados e incluso de todos los eventos futuros, un suceso único e irrepetible para el ojo humano, suceso que divide la historia conocida y el tiempo en dos (el antes y el después), evento que le devuelve al hombre la esperanza.

EMMANUEL: DIOS con nosotros.

No existe noticia o evento más sorprendente, impactante y grandioso para la humanidad, que el glorioso hecho de que Dios mismo se hiciera hombre, tomara nuestra forma, viviera como uno de nosotros, creciera y aprendiera como cualquier otro niño, amara, respirara, sufriera y temiera como nosotros. Es un suceso inigualable, nada en la historia del mundo se puede asemejar. Diferentes culturas politeístas hablaban de sus dioses, hablaban de sus proezas, les veneran, les ofrecen sacrificios, pero sólo como seres mitológicos, porque nadie los vio, habiendo entonces una notable diferencia con el suceso del cual venimos hablando registrado en La Escrituras, del cual no sólo entendemos se escribió de él, sino que además lo vieron a él.

Hoy tristemente éste evento de su nacimiento se ha desvirtuado de su entendimiento bíblico, se ha convertido en un tema de debate, incluso para sus seguidores, ha venido a ser un tema en el cual se utiliza a su alrededor la palabra (Paganismo), y esto a entender se debe a que los hombres hemos torcido el significado original y principal de la Navidad.

Origen Etimológico de la Palabra Navidad.

La palabra Navidad tiene un mismo origen en todas las lenguas romances. Según la RAE navidad procede del latín tardío “nativitas, -atis”, que significa  nacimiento. Lo define tanto como la festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo pero también, por extensión, como el tiempo comprendido entre Nochebuena y la festividad de los Reyes Magos.

La palabra Navidad tiene su origen en el vocablo latino “nativitas” que proviene del verbo “nascor” (nacer), de raíz indoeuropea.

En inglés, en cambio es “Christmas”, el vocablo procede de la expresión “Cristes mæsse” (Misa de Cristo) y de ahí evolucionó a “Christ’s Mass”.

1.- De algo podemos estar seguros, el nacimiento de Jesucristo nuestro Señor no puede ni debe compararse con una festividad o suceso pagano.

Si bien es cierto que nuestro Dios no se encarnó y nació un 25 de diciembre, ya que se cuenta con la suficiente evidencia bíblica e histórica para asegurarlo, y sabemos también que el mundo asignó por medio de los antiguos romanos esta fecha, remplazando así la adoración al dios sol por la adoración al Dios de los cristianos. Pero de esto la iglesia debe entender y comprender que no se trata de cualquier celebración, que no es el tema de una fecha o día específico, o si es o no un evento pagano, ya que la iglesia debe regocijarse en que su redentor nació y vivió entre los hombres, el cual nunca pecó, y murió en su lugar.

  • El dios del materialismo y egocentrismo.

Ahora bien amados hermanos, el grave problema de la navidad moderna es que no se adora al Dios de los Cristianos el cual es Jesucristo, sino al dios mamón, el dios del dinero, avaricia, consumismo, materialismo, etc. Aún cuando la religión tradicional hace énfasis en ser la fecha para recordar el nacimiento de Cristo, lo desvían hacia un tiempo de amar, perdonar, sonreír, no juzgar, etc. Es decir, un espíritu de navidad, de bondad, paz y amor, el cual se debe respirar entre todos, para restaurar heridas, ofensas, relaciones, etc., aunque el resto del año se odien. Si nos damos cuenta el mundo en estas fechas no está adorando al dios sol, ni siquiera está rindiendo culto a un árbol sagrado como si éste fuese igual al que las antiguas culturas nórdicas adoraban, sino que es una adoración a si mismo, un tiempo centrado en el hombre.

El nacimiento de Jesús fue profetizado en las escrituras por Isaías, profeta del Señor 750 años de su nacimiento.

(Isaías 9. 6-7). Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Nacería de una virgen.

Mateo 1:23 He aquí, una VIRGEN concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Nacería en Belén.

Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. 

Sería motivo de Gozo

Lucas 2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas,Y en la tierra paz, BUENA VOLUNTAD para con los hombres! 

El pueblo lo esperaba.

(Lucas 2. 25-33). Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. 27. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, 28. él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:29. Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; 30. Porque han visto mis ojos tu salvación, 31. La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; 32. Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. 33. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.

2.- Ordenanzas divinas.

En éste punto quiero abordar el tema central y más delicado de mi mensaje, el cual implica si la navidad es algo que la iglesia debe o puede celebrar, o es algo que no puede ni debe celebrar.

Jesucristo nuestro Señor durante su vida y ministerio estableció dos ordenanzas a observar por parte de su iglesia, las cuales son el bautismo en agua y la celebración de la Cena del Señor, siendo el argumento más válido para la enseñanza en contra de la celebración de la navidad como ordenanza. Ahora bien esto es cierto y no debemos hacerlo a un lado, sino todo lo contrario. Pero que de todas las cosas que nosotros celebramos, incluso adoptamos de nuestras culturas como: bodas, nacimientos, graduaciones, aumento de salario o promoción en tu trabajo, inauguración de un negocio, el aniversario de la Congregación, nuestros cumpleaños, etc.

Amados, la escritura nos da cierta libertad para hacer y no hacer cosas, y nos da los parámetros a evaluar y tener cuenta para una celebración o actividad.

Romanos 14 1-6

  1. Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 2.Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. 3. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. 4. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. 5. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Con éste texto podemos resolver el gran dilema: Si para ti después de la enseñanza de hoy, sigue siendo una festividad pagana, mundana y materialista, aún cuando en tu corazón el motivo de celebración como cristiano sabes que es Cristo, entonces no lo celebres, pero tampoco juzgues y menosprecies a los que lo hacen.

Pero si para ti es una festividad digna de celebrar con el enfoque correcto en Cristo, recordando su nacimiento, y su obra en la Cruz, pues la navidad sin el correcto entendimiento del evangelio sería una simple cena y nada más, entonces celébrala, disfruta con tu familia, adoren a Dios y denle honra por quien es él, por haber venido en tu rescate a vivir la vida santa y perfecta en tu lugar, para después morir como sustito en la cruz, resucitando de lo cual hay testimonio, con poder y dándote la gloriosa y única oportunidad de ser salvo por la eternidad.

Pero tampoco juzgues y critiques a quienes no la celebran, a paz nos llamó el Señor.

Con éste punto de mi sermón, no quiero ni pretendo decir que Jesús mandó celebrar su nacimiento, pero si pretendo y quiero enseñar que si para los hombres fue motivo de gozo y esperanza cuando sucedió, evento enmarcado por un coro de ángeles glorificando a Dios y hablando de Su buena voluntad para con los hombres, considero que para todo verdadero cristiano nacido de nuevo, debe ser igualmente un evento glorioso, lleno de gozo y alegría, y por supuesto que sí: DIGNO DE CELEBRAR Y RECORDAR.

3.- La verdadera navidad.

Hasta éste punto de la enseñanza hemos entendido que el nacimiento de Cristo y su recuerdo o celebración no se debe ni se puede comparar con una festividad pagana, como por ejemplo la celebración a los muertos, de lo cual la Biblia si condena y reprueba, así mismo aprendimos la libertad que como cristianos y creyentes tenemos en el Señor para poder hacer o no hacer ciertas cosas. De esto nos debe regir el siguiente principio o norma de regulación:

1 Corintios 10:23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 

Romanos 14:22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 

Pero quiero antes de concluir el día de hoy también llevarles a otra perspectiva del tema, de lo cual durante mi estudio, desarrollo y meditación del mismo, fue algo que me impactó y trajo paz a mi corazón.

EL GRAN DILEMA:

Los cristianos que argumentan no celebrar la navidad es por que es pagana, por que se celebra al dios sol, o la saturnalía, o el solsticio de invierno, porque es la fecha de adoración de falsos dioses. Porque los elementos y adornos son paganos, y pueden desviar a la idolatría el corazón del hombre. Que si ponemos un árbol de navidad con esferas y luces representan cabezas y velas de los celtas (lo cual yo he dicho), que si celebras con un árbol es un rito de los antiguos nórdicos paganos, etc.

Pero mi pregunta y reflexión fueron: ¿Realmente un cristiano nacido de nuevo, el cual es templo y morada del Espíritu Santo y guiado por Dios, está adorando, cele brando o inspirado por lo antes mencionado?. La respuesta es por supuesto un rotundo NO.

Incluso considero que un verdadero cristiano no va a enseñar una mentira a sus hijos como lo es Santa Claus, o los tres reyes mayos, que ni eran reyes y ni eran 3, pero es tema para otra ocasión.

Entonces ¿Cuál podría ser el grave peligro de idolatría y desobediencia de un cristiano al observar ésta celebración?

Es el siguiente: El peligro de estar adorando y sirviendo a un Jesús diferente al que nació la primer navidad.

Deja te explico esto:

Si el Jesús al que sirves, amas y adoras, es el eterno Dios, la 2da persona de la Trinidad, entonces amados, gócense con los suyos al recordar todos los días (también cenando en familia el 24 porque no), que Él vive eternamente para interceder por ti y llevarte a Su Gloria Eterna.

Pero si el Jesús al que sirves y dices amar es sólo un recuerdo de temporada, un espíritu y ambiente que se respira (Ya huele a navidad, ya se ve la navidad), un amuleto supersticioso anual de buena suerte, entonces quiero decirte con dolor en mi corazón que has caído en el engaño y seducción del pecado de idolatría.

Si eres de los que dice: Si mi familia no está toda junta en navidad, me entristezco, si no ceno con mi familia el 24 me deprimo, y cosas semejantes a éstas, quiero decirte algo: El día 24 de diciembre por la noche es exactamente igual al 23 y al 25 y al 4 y al 5 y al 15 y al 18, pues si Cristo no es verdaderamente tu Dios y Salvador, entonces absolutamente nada te podrá dar el verdadero gozo, aún si tuvieras a toda tu familia el 24 por la noche y todos sonrieran y todos se dieran regalos muy contentos, y cenaran una deliciosa cena, si Cristo no es tu Señor, entonces tu supuesta felicidad es vana y depositada en la falsa navidad que nos vende el mundo con su mercadotecnia, y no en la verdadera navidad que nuestro Padre Celestial nos dío. Que mayor regalo que nuestro salvador. 

Conclusión.

  • No sé para ti, pero La Navidad no son regalos, la navidad no es una cena, la navidad no es una temporada, la navidad no es alcohol, brindis, glotonería, la navidad no es santa Claus, no es la buena vibra, no son vacaciones, la navidad no es la familia junta sin rencor, la navidad no es perdonándonos todos, la navidad no es gastarte lo que no tienes para aparentar algo, la navidad no es estrenar el auto de tus sueños. Amada iglesia para mí y considero que para todo verdadero Creyente la navidad es Cristo en nosotros la Esperanza de Gloria.

Así que, si has nacido de nuevo y has sido redimido por la Sangre del Cordero, quiero decirles Hoy y Siempre: FELIZ NAVIDAD HERMANOS.

Comments

comments